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(Accepted for publication 17 December 2014)
La libertad individual no es un bien cultural.
La verdadera batalla es entre la demencia basada en proyecciones mutuas y la cordura basada en la verdad.
Junto con los muchos sitios históricos del Nacionalsocialismo, el muro erigido en 1961, es un centro de atención clave en Berlín, a la que Wolf Biermann4 una vez llamó la “ciudad partida en dos”. Cualquiera que busque el muro hoy día se verá defraudado porque, como sabrán, salvo algunos pequeños lugares conmemorativos, no queda mucho que se pueda ver de esa monstruosa estructura de 45 km de largo que dividía Berlín Oriental de Berlín Occidental, con su “franja de la muerte” de 450.000 kilómetros cuadrados, vigilada por 10.000 guardias fronterizos y 1.000 perros.
Sin embargo, eso que en la realidad externa sólo dificultosamente se puede encontrar, sigue vivo en las mentes y los corazones de aquellos que