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(Aceptado para su publicación el 1 de mayo de 2014)
En esta contribución, que toma en cuenta algunos hallazgos importantes en las investigaciones neurocientíficas y también psicoanalíticas, los autores exploran el significado de las distorsiones profundas del funcionamiento psíquico que ocurren en los fenómenos alucinatorios. Los estudios neurocientíficos han establecido que las alucinaciones distorsionan el sentido de la realidad debido a una alteración compleja del equilibrio entre los circuitos cerebrales arriba-abajo y abajo-arriba. Los autores postulan aquí que los fenómenos alucinatorios representan el resultado del uso distorsionado de la mente que hace el psicótico, durante un período prolongado de tiempo. En el estado alucinatorio, la parte psicótico de la personalidad utiliza la mente para generar sensaciones auto-inducidas y para lograr una clase particular de placer regresivo. En estos casos, por lo tanto, la mente no se utiliza como órgano de conocimiento ni como un instrumento para fomentar las relaciones con los demás. El psicótico que está alucinando desinviste la realidad psíquica (relacional) y se retira a un espacio propio, tanto personal como corporal y sensorial. Las realidades que se oponen no son solo externa versus interna, sino también psíquica versus sensorial. Por lo tanto, se podría decir que las alucinaciones visuales se originan a partir de ver con los ‘ojos’ de la mente, y las alucinaciones auditivas a partir de oír con los ‘oídos’ de la mente. En estas condiciones, se restringe el funcionamiento mental, anulando las funciones más maduras, que ya no pueden asignar un significado real al mundo circundante ni a la experiencia psíquica del sujeto. Los hallazgos de las neurociencias facilitan la comprensión de cómo, en el proceso alucinatorio psicótico, la mente puede modificar el trabajo de un órgano somático, en este caso, el cerebro.