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La talentosa directora, escritora de cine y actriz canadiense, Sarah Polley, a los 36 años, ha escrito y dirigido tres films aclamados por la crítica: Lejos de ella (Away From Her, ), Acepta este vals (Take This Waltz, ) y Las historias que contamos (Stories We Tell, ). Su reciente “documental,” Las historias que contamos, ha tenido una fuerte repercusión en la audiencia, explicaciones contradictorias sobre el film hechas por la misma Polley, y críticas que parecían no atinar al corazón de la película. El “documental” gira en torno al “descubrimiento” de Polley de que vino al mundo como resultado de un amorío de su madre. No obstante, hay muchos otros misterios en torno a este film y, en su segunda película Acepta este vals, vemos cómo Polley integra su historia personal a los temas de sus films y a las diferentes formas de filmación. El pasaje de Polley entre la narrativa, o lo que parece ser narrativa, y una especie de “prestidigitación” direccional, trae aparejado el tema de la expresión creativa.1
Las historias que contamos comienza con un narrador diciendo: “Cuando estás en medio de una historia, no se trata para nada de una historia”. Esta afirmación tiene dos lados. Nos hace saber que Las historias que contamos es más que una historia. También nos enteramos por este film y otros, que Sarah Polley está, en efecto, ubicada en el medio de su historia. Si bien las tres películas muestran cosas diferentes, hay un trasfondo que las atraviesa a las tres: la traición sexual, los triángulos edípicos y la pregunta ¿qué es real. En