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La tecnología no es buena ni mala, tampoco es neutral.
Considerando que Internet y otras formas de comunicación virtual están en uso desde hace 20 años, es sorprendente que se haya escrito poco en la literatura psicoanalítica sobre el impacto que han causado en la estructura psíquica o sobre el uso de las nuevas tecnologías en el encuadre analítico. Sólo hay unas pocas notables excepciones (por ejemplo, Ermann, 2004; Carlino, 2010; Lingiardi, 2008; Dini, 2009; Bonaminio, 2010; Fiorentini, 2012; Kilborne, 2011; Lemma y Caparrotta, 2014).
No podemos eludir el hecho de que esta generación está creciendo dentro de una cultura cibernética en la que la comunicación está mediatizada y la conectividad digital junto con diferentes vertientes de virtualidad son hoy parte de nuestras costumbres cotidianas. Las redes sociales impactan sobre la