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(Aceptado para su publicación el 12 de octubre de 2014)
La experiencia delirante es el resultado de una grave disyunción de la psiquis, cuyo resultado no es fácilmente predecible. El estudio de la modalidad específica de la disyunción puede ayudarnos a entender la naturaleza y el carácter radical del delirio. Presentaré la terapia de un paciente psicótico que, después de muchos años de análisis y progresos en su vida, continúa mostrando episodios de delirio, aunque limitados y contenidos. En su caso, las dos visiones, una delirante y la otra real, permanecen distintas y diferenciadas una de otra porque ambas poseen el mismo carácter perceptivo, el de la realidad. El paciente tiene una visión bi-ocular de la realidad y no una binocular porque su visión carece de integración como sería necesariamente el caso si las dos visiones pudieran compararse una con otra. El principio de no contradicción no se aplica en el delirio. Un corolario de esta no aplicación es que, si una afirmación y su negación son verdaderas, entonces cualquier afirmación es verdadera. Los especialistas en lógica llaman a esta consecuencia ‘principio de explosión’. Por esta razón, en el sistema delirante se pierde la distinción entre verdad, realidad, improbabilidad, probabilidad, posibilidad e imposibilidad, y así se dispara un mecanismo omnipotente, explosivo, con una progresión potencialmente infinita. Este trabajo presenta algunas ideas para una posible transformación analítica de la experiencia delirante.