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(Recibido el 18 de septiembre de 2013. Revisado el 12 de abril de 2014. Aceptado para su publicación el 14 de julio de 2014)
Basada en la afirmación de Freud de que una neurosis no puede ser eliminada in absentia, se establece la tesis de que los momentos de presencia constituyen los puntos centrales del proceso analítico. La dinámica de interpenetración entre analista y analisando crea un campo analítico, en el que se forma un preconcepto que se encuentra con el mundo psíquico auto-revelador del paciente. Este descubrimiento es un momento de presencia (O) y se determina el tercero analítico. En este momento, la presencia de la realidad psíquica es irrefutable y se la puede llamar por su nombre. Este nombre, que se considera un símbolo representacional, es una creación de la pareja analítica, pero tiene su fuente en las raíces genéricas del paciente. Lo presentacional surge de la presencia, que luego puede transformarse en representación. La fe es esencial en este proceso y es parte de la pareja analítica. Sobre la base del material detallado de un caso de trastorno narcisista, se muestra que una dinámica que al principio impresiona como narcisista puede ser entendida, desde otra perspectiva, como una lucha por la actitud analítica y la creencia (F).