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Antes que nada quiero agradecer a Dana Birksted - Breen y a los editores del IJP por haberme convocado a contribuir con un trabajo clave para la nueva sección de conversaciones contemporánea y publicarla con el comentario de tres distinguidos analistas. También quiero agradecer a Florence Guignard, Helmut Hinz y Paul Sandler por la atención que le prestaron a mi trabajo, su elogio y su crítica.
Siento que debería clarificar inmediatamente la forma en que uso el término “intersubjetivo”: puede causar confusión o malentendidos- como pueden causarlo los términos “interpersonal” y “relacional”. Se los puede usar tanto en sentido general como particular. Yo lo uso como sinónimo de “en el campo” - para indicar un modelo de psicoanálisis en el cual el tema fundamental del analista no es la psiquis del paciente, su mundo interior, su s fantasías inconscientes sino más bien la verdadera experiencia emociona, creada y sentida tanto por el paciente como por el analista: el “algo se interpone”, el primero y el último (Bion) el tercero intersubjetivo (Ogden), el campo analítico (Ferro), la verdad (realidad) que no puede ser captada por los sentidos, solo intuida.
Aunque controversial, el psicoanálisis Freudiano es comúnmente definido como psicología unipersonal (la expresión aparece 639 veces en el PEP). También deseo señalar que nunca hubiera soñado en expresar que “el tratamiento analítico consiste en recostar a los pacientes en un diván y dejarlos ‘y dejarlos continuar con sus análisis por sí solos’”: en el testo de