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En este Comentario resumiré primeramente mi interpretación de la propuesta de Béatrice Ithier sobre su concepto de ‘quimera’. Lo fundamental de mi artículo se centrará en la afirmación de Ithier de que su concepto de quimera puede describirse como un ‘garabato mental’ porque corresponde al trabajo de Winnicott ilustrado en su libro ‘Consultas Terapéuticas’ (1971). La noción de un vínculo traumático entre analista y paciente es central en la quimera de Ithier y por esta razón recurre al trabajo de Winnicott.
Sostendré, en cambio, que la afirmación de Ithier se basa en una percepción errónea de la teoría que sustenta las consultas terapéuticas de Winnicott porque, a diferencia de los ejemplos clínicos de Ithier con pacientes traumatizados, Winnicott selecciona minuciosamente casos que provienen de lo que se supone es un ‘entorno promedio’, a saber, una buena familia. Además, Winnicott no se refiere a ninguna afinidad traumática con sus pacientes o a experimentar un estado mental casi alucinatorio en el curso de las consultas. Estos aspectos no se incluyen en su teoría.
En contraposición (con el concepto que Ithier trata de promover), el juego de garabatos de Winnicott constituye una aplicación del psicoanálisis planificada como consulta diagnóstica. En ese sentido, las consultas terapéuticas de Winnicott son comparables al trabajo cotidiano común entre analista y analisando en un tratamiento psicoanalítico.
Mi Comentario finaliza con una pregunta relativa a la distinción entre la contratransferencia ordinaria en el trabajo con pacientes que piensan simbólicamente en contraste con una contratransferencia extraordinaria que considero más probable que surja con pacientes que están traumatizados y por lo tanto funcionan a un nivel psicótico o fronterizo.