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El concepto del mal, ¿merece una formulación especial en el ámbito del psicoanálisis? De acuerdo con autores como Meltzer (1992) y De Masi (2003) y a través de momentos seleccionados del largo análisis de un niño, propondré una definición del mal como un estado mental, caracterizado por el desprecio por la cualidad humana del objeto y la destrucción del significado y el valor de la vida en y para los demás. El mal vacía, pervierte y despoja a los símbolos de intenciones y objetivos, dejándolos vacíos de significado emocional. En mi paciente, el estado mental al que llamaba mal ejercía un atractivo seductor, y fue acompañado por una excitación sádica que él elevó a un estado de bienestar sexualizado, que progresivamente pervirtió y destruyó el bienestar emocional, contribuyendo a su confusión y desesperación. Confrontar esta configuración patológica y describir la situación que yo sentía que existía su mente y entre nosotros, y rearticular el significado emocional donde había sido pervertido, canibalizado o dejado vacío, fue el principal-y en ocasiones, el único- instrumento clínico disponible para alejarlo de su descenso a la nada.