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Con relación a la mujer en su condición sexuada, en psicoanálisis el primer objeto sexual para el infante sea niña o niño es el pecho materno, la erotización de la zona oral, plano del deseo, articulado simbólicamente. Está la conflictiva edípica en sus diferentes momentos con relación al objeto materno donde la niña se rehúsa inicialmente a la castración, surge la diferencia anatómica entre los sexos, luego aceptando su diferencia, acepta la castración y busca al padre como objeto de deseo o edipo positivo sano y común en mayoría de mujeres, posteriormente busca salidas sanas identificándose positivamente con su madre, reduciendo sus deseos incestuosos hacia el padre y adquiriendo características sexuales femeninas y propias de su sexo, posteriormente la erogenidad se desplaza del clítoris a la vagina, para su práctica sexual genital posterior de pareja, segundo despertar sexual en la pubertad, adolescencia y edad adulta; la intensidad o falencias de esa conflictiva edípica y sus vínculos con su resolución, encauzaran una relación mujer y hombre sana o patológica. Contemporáneamente el tema del estrago en psicoanálisis describe la parte de mujer que hay en cada madre y su relación con la hija, suele presentarse con la adolescencia de la hija, convoca a distanciarse de la madre, están el encuentro erótico, matrimonio, embarazos. Para alcanzar la feminidad, la mujer debe ser no solamente un objeto de deseo sino además un sujeto que desea. El Psicoanálisis y la psicoterapia pide a la mujer que hable, hasta la actualidad aportan las investigaciones clínicas del psicoanálisis de la sexualidad femenina.