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En general, se considera a la serpiente como un símbolo de valor únicamente o casi únicamente fálico (2). Un estudio comparativo me parece demostrar que esta opinión clásica, para ser mundial es demasiado absoluta, pudiendo testimoniar, que sobre el continente americano al menos, y colocándose desde el punto de vista de la mitología arqueológica, se encuentra una serpiente paradojal, la serpiente pájaro, serpiente emplumada, cuya parte propiamente serpentina es una representación ante todo hembra.
Si el motivo de la serpiente se ha extendido a casi todas las religiones del mundo, en ninguna de ellas adquiere por su frecuencia y por su alto grado de estilización el carácter dominante que tuvo en las religiones maya y azteca. Ambas religiones fueron la expresión cultural de aquellos dos pueblos, que desde las más lejanas edades, antes de la era cristiana hasta la conquista española de los siglos xvi y xvii, ejercieron su señorío en los territorios que se extienden aproximadamente al norte hasta las fronteras modernas de