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La revisión de numerosos experimentos relacionados con la conducta sexual de machos de varias especies de vertebrados, ha sugerido una tentativa de interpretación de las bases fisiológicas de la excitación sexual y de las reacciones copulatorias. Esta interpretación no se ofrece como una teoría explicativa completamente satisfactoria, sino que más bien se ha formulado con la idea de que pueda señalar provechosas direcciones de enfoque experimental con respecto al importante problema a que se refiere.
El despertar sexual que conduce a la cópula se considera como un producto de dos variables independientes. Los machos difieren en forma innata en su susceptibilidad frente al despertar sexual. Los diversos objetos-estímulos difieren en su capacidad para producir excitación sexual. La hembra perfectamente receptiva constituye el objeto-estímulo excitante máximo; pero un macho altamente excitable puede intentar copular con incentivos menos estimulantes. La aparición de reacciones copulatorias se considera así como una función conjunta de la capacidad de respuesta del macho y del valor de excitación del incentivo.
En las especies de vertebrados situados por debajo de los primates, el patrón motor de copulación parece estar organizado en forma innata. Los macacos y los monos dan pruebas de patrones hereditarios incompletamente organizados que deben ser suplementados por la experiencia. En muchas especies el patrón copulatorio está completamente organizado antes de la pubertad y puede ser activado por la administración prepuberal de hormonas.
En la mayoría de las especies, por lo menos, la respuesta copulatoria del macho constituye una segunda combinación de actos motores previamente existentes dentro de una nueva secuencia con la adición de un nuevo elemento, la reacción eyaculatoria. Los actos aislados que componen el patrón, parecen depender de actividades de centros situados en el macizo cerebral y en la cuerda espinal. La integración encadenada del patrón se realiza por ci