You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La seudoimbecilidad ha sido ya estudiada por varios psicoanalistas. Su génesis usual es una erotización de las funciones intelectuales. Provoca que el yo renuncie a estas últimas, evitando así conflictos. La seudoimbecilidad sirve también para encubrir deseos agresivos, por temor a que acarreen un castigo. Y en ciertos casos representa una castración, con la que se pretende eludir la castración real y la pérdida del objeto querido.
En el presente trabajo la autora quiere señalar otra de sus finalidades: el recrear o mantener una unión libidinosa de tipo incestuoso. Resume sus conclusiones señalando cómo la seudoimbecilidad permite a los niños, y a los adultos infantiles, el participar intensamente en la vida sexual de los padres y de otros adultos. En los casos citados, la maniobra de los niños seudoimbéciles era correspondida afectivamente por un padre o pariente. Los niños se ajustaban a un deseo inconsciente del adulto y le libraban del sentimiento de culpa.
Esta utilización de la estupidez se halla muy extendida, a causa de que los deseos sexuales mutuos se satisfacen en un nivel afectivo preverbal —como ocurre normalmente entre la madre y su hijo bebé—, sin que sean conscientes mediante imágenes de palabras. Con ello se hace innecesaria la represión u otro mecanismo de defensa.
Garma.