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Melampo, el primer médico de la leyenda griega, curó a Ificlo de una impotencia coeundi. Hizo tomar a su enfermo raspaduras de la hoja enroñecida de una navaja, clavada en un peral y cubierta por la corteza de éste.
Era una navaja del padre de Ificlo. Siendo este último niño, fué amenazado por aquél, debido a que se conducía mal, jugando a escondidas con las manos. Según una leyenda, el padre tocó con la navaja los genitales del hijo. En otra leyenda, el padre había? estado castrando caballos y el niño Ificlo al ver la navaja ensangrentada tuvo un temor intensísimo.
Estas leyendas señalan, pues, la impotencia de Ificlo en relación con la masturbación infantil y como consecuencia a un temor de castración por el padre. En cuanto al remedio de tomar las raspaduras es una cura de tipo homeopático. Simboliza la elaboración interior del temor a la castración, mediante la introyección oral del padre temido y la identificación con él.
En relación con el árbol, en donde estaba escondida la navaja, es interesante señalar que “pera”, en el lenguaje popular de España es la designación más frecuente para el acto de la masturbación.
Garma.