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El doctor Eduardo Krapf en un valioso libro: Tomás de Aquino y la psicopatología (Editorial Index, págs. 20-21, Buenos Aires, ) expone los siguientes datos de valor psicoanalítico:
“Tomás de Aquino diferencia las dos grandes tendencias del «appetitus sensitivus» en «concupiscibilis» e «irascibilis». El Cardenal Mercier propone denominar esas dos tendencias como propensión al goce y propensión a la lucha. Y basta mencionar esos dos términos, tan felizmente creados, para pensar en seguida en un sistema psicológico muy alejado de la escolástica, pero originado en un conocimiento de la psiqué humana comparable en profundidad al de Tomás de Aquino: la doctrina psicoanalítica de Sigmund Freud. Instinto sexual e instinto de agresión, he ahí las dos fuerzas poderosísimas que son, según Freud, la fuente de todo el dinamismo psíquico. Se entiende que Tomás de Aquino no atribuye al concupiscibilis e irascibilis la omnipotencia que supone Freud en los instintos; por otra parte no restringe las finalidades de sus dos «propensiones» tan estrechamente a lo animal como la hace la escuela psicoanalítica con sus impulsos básicos. Sin embargo, es indiscutible que el enfoque fundamental que utiliza Tomás de Aquino en cuanto a la esfera instintiva, es muy parecido al que discernimos en la obra de Freud, y esta circunstancia lo hace particularmente interesante, para el investigador actual, seguir a Santo Tomás por los senderos que lo conducen a su descripción del appetitus sensitivus.
“La argumentación fundamental de Tomás de Aquino es la siguiente. Es evidente que en todo ser viviente hay una tendencia a asegurarse el goce de lo agradable. Esta tendencia, por cierto muy parecida a la que, según Freud, se orienta en el principio del placer, es el concupiscibilis: «Bonum inquatum est delectabile, movent concupiscibilem.» Sin embargo, la conducta de los seres