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La agresión impedida parece constituir un grave daño; parece realmente como si tuviéramos que destruir otras cosas y otros seres para no destruirnos a nosotros misinos, para protegernos contra la tendencia a la auto destrucción. ¡Triste descubrimiento para los moralistas!
En la epilepsia deben considerarse dos clases de manifestaciones: unas de carácter paroxístico (las crisis) y otras de carácter permanente (la personalidad epiléptica). Es la valoración parcial de esa dualidad fenoménica, enfocada respectivamente por la neurología y la psiquiatría, lo que impidió llegar a una concepción unitaria de esta enfermedad. La epilepsia como respuesta total del organismo a determinadas situaciones vitales, fué prevista por muchos observadores, poetas, filósofos y médicos de todas las épocas, pero sólo por el enfoque psicoanalítico ella se hizo comprensible como una totalidad.
El problema de la epilepsia gira alrededor de la agresividad considerada como un instinto y es la forma en que esta agresividad toma en su búsqueda