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El estudio etiopatogénico de las neurosis actuales, planteó en su época una serie de problemas de muy difícil comprensión y del más oscuro ordenamiento. Aisladas por Freud, hace más de treinta años, del grupo confuso de enfermedades vecinas, han permanecido dentro del psicoanálisis sin ser objeto de una expresa revisión de conjunto. Tengo la certidumbre de que tal rectificación es admitida, tácitamente al menos, en el pensamiento psicoanalítico actual, ya que fué iniciada por Freud mismo cuando modificó su concepto de la angustia y continuada fragmentariamente por otros discípulos de su escuela.
Dentro del concepto clásico, las enfermedades se dividían en dos grupos nosológicos fundamentales: las somáticas y las psíquicas. Las primeras nacían de una alteración orgánica apreciable objetivamente y las segundas de una perturbación inconsciente de la vida instintiva. Entre ambos grupos, Freud colocó el de las neurosis actuales, que serían enfermedades funcionales (vulgarmente “nerviosas”) producidas por una alteración somática, pero sin alteración anatómica aparente. Este grupo intermedio estaba constituido por las neurosis de angustia, la neurastenia, la hipocondría y la despersonalización.
En la actualidad es imposible sostener esta clasificación con igual firmeza que al principio. Lo corporal y lo anímico se confunden y unifican en su común raíz psicosomática y esta nueva orientación de nuestra disciplina induce a modificar conceptos originarios, permite ampliar nuestras perspectivas y aumentar las posibilidades terapéuticas.
Me limito a estudiar aquí, la relación causal de las neurosis actuales con la impotencia psíquica, frecuentemente asociadas, y no estableceré una separación neta entre las neurosis de angustia, la neurastenia y la hipocondría estrechamente vinculadas en la clasificación y patogenia. Eliminaremos el síndrome de despersonalización, incluido provisionalmente en el cuadro de las neurosis actuales y cuyos oscuros mecanismos pueden adscribirse a problema