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El material aquí publicado es el resultado de la labor comenzada en el verano de en colaboración con Freud. El punto de partida fué un caso de delirio de celos que antes había analizado y publicado y que inadvertidamente reveló una rica e insospechada información concerniente a un período hasta ahora desconocido, precedente al complejo de Edipo, siendo denominado en consecuencia preedípico. El protocolo de esta colaboración es un manuscrito que contiene mis notas, escritas después de discutirlas con Freud y los comentarios marginales de sus ideas y sugestiones.
Estamos acostumbrados al postulado de que las raíces de las enfermedades neuróticas se hallan en el complejo de Edipo del individuo. El hombre o la mujer normal han salido de su sexualidad infantil, de la cual el complejo de Edipo es el punto culminante, y abandonado el objeto amoroso de este período, mientras que el neurótico ha permanecido fijado al objeto de amor edípico.
Originariamente Freud enunciaba así la etiología de las neurosis. Pero en su trabajo sobre la sexualidad femenina (1), publicado por primera vez en , limita el papel del complejo de Edipo en las mujeres atribuyendo gran importancia a la fase preedípica (2) en la formación de las neurosis.
Si intentamos examinar los orígenes y precursores del complejo de Edipo, encontramos entre los analistas una oposición que no difiere de la primera oposición del mundo exterior hacia el complejo de Edipo mismo. El uso del término “sexualidad preedípica” parece despertar una cierta lealtad