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Los trastornos de la alimentación constituyen el problema más importante para los que se ocupan de alteraciones neuróticas infantiles. La mayoría de las madres se quejan de haber tenido dificultades de esta clase por lo menos con alguno de sus hijos. La investigación científica de este problema constituye por su frecuencia una de las tareas más importantes para el psicoterapeuta de niños. La localización de estas dificultades indica su origen oral. Suponemos, que la zona oral —en cuanto a su significado libidinoso— se extiende de los labios al píloro. En la mayoría de los casos de trastornos de la alimentación típicamente psicógenos, encontramos elementos instintivos orales y sus elaboraciones. Una reacción exagerada en el destete, reacciones patológicas en el cambio del alimento líquido a la papilla o al alimento sólido y el chupeteo persistente se encuentran constantemente en la anamnesis de estos casos. La inhibición del sadismo oral, que tiende a evitar el acto de morder y masticar indica también la fuente oral de estos trastornos.
Un resumen de las disfunciones histéricas de la alimentación en los adultos nos lleva a dudar de la hipótesis, de que las fuerzas instintivas orales constituyen la única base de estas dificultades. El simple hecho, de que la histeria, enfermedad originada en la fase genital del desarrollo, exhiba a menudo síntomas orales, indica que son usadas cantidades instintivas de otro origen para expresar una sintomatología oral. Detrás de la apariencia oral, encontramos deseos genitales intensos; el más importante entre éstos es el deseo inconsciente de felación. La defensa se expresa en forma de anorexia, disfagia, náuseas y vómitos.
Dado que generalmente las dificultades típicas de la alimentación infantil alcanzan su culminación en fases pregenitales, no encontraremos material