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Constituye esta obra uno de los primeros aportes al conocimiento de nuestra mitología realizado desde un punto de vista psicoanalítico. Una primera parte está dedicada al psicoanálisis, etnología y mitología de la leyenda del kakuy, conocida en el norte argentino, especialmente en Santiago del Estero.
El autor utiliza para el análisis de esta leyenda la transcripción hecha por Ricardo Rojas y cuyos elementos principales son, según el autor, 1ọ: Había una vez dos hermanos (hermano y hermana) que después de la muerte de sus padres vivían solos. 2ọ: En la soledad brotó entre ambos cierto dramático conflicto, mostrándosenos el hermano poseído de una entrañable devoción hacia su hermana, y ésta extrañamente hostil y esquiva ante él. 3ọ: Un día el despecho del hermano le lleva a infligir a la hermana un determinado castigo, en desquite de su implacable crueldad. 4ọ: En ocasión de ese castigo la hermana se convierte en un determinado pájaro mientras el hermano desaparece para siempre. Así nació el kakuy —dice Rojas— y la pena que se ahogó en su garganta llamando a aquel hermano justiciero es el grito de contrición que aun resuena por la noche en los bosques natales gritando turay… turay… turay… que en quichua significa hermano… hermano… hermano…
Después de hacer un análisis de los principales trabajos etnográficos particularmente de Tótem y Tabú de Freud, intenta el autor una interpretación psicoanalítica de la leyenda, sosteniendo que la transformación de la hermana en un ave determinada y la consagración del tabú del incesto bajo la advocación de esa ave no podría pasar inadvertida. El kakuy sería la representación espiritual del padre muerto, viéndose en esa transposición zoomórfica la representación de la identificación del padre con el tótem en la consciencia del hijo. “Así el hermano que se apartó para siempre de la hermana, no por venganza, no por castigo de ella, sino para huir de su crimen inexpiable vaga siempre atormentado y si vuelve algún día será para abrir los