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El autor expone el caso de un matrimonio que, después de esperar tres años en vano el embarazo de la mujer y después de haberse sometida los dos a distintos tratamientos orgánicos sin ningún resultado, se decidieron a adoptar una criatura. En el mismo mes la señora quedó embarazada. Antes de discutir este caso, el autor se refiere al hecho conocido por ginecólogos, trabajadores sociales, etc., de que un embarazo en una mujer hasta entonces estéril, ocurre, a veces después de haber adoptado un niño. Este hecho apoya la teoría de que existen también causas psíquicas de la esterilidad; lo que comprueba también la literatura que el autor cita extensamente. Se refiere a trabajos de Dunbar, Kehrer, Mayer, Mohr y Knight y a los estudios de la doctora Benedek y dq Rubenstein sobre la influencia de factores psíquicos sobre la actividad ovárica.
Después expone analíticamente el caso, observado por él. Ambos esposos habían sido analizados y terminaron su análisis algún tiempo antes de tomar la decisión de adoptar una criatura. La inhibición de la mujer de concebir era, como pudo verse más tarde, el resultado de que ella se sintiera obligada inconscientemente por su madre, su marido y —por una identificación del analista con su madre— también por éste, a llevar más bien la vida de un hombre, que la de una mujer. Trabajaba en una oficina y esperaba dejar el trabajo únicamente en el caso dé quedar encinta. Después de algunos años de vana espera decidieron con su marido que ella abandonara la oficina, para poder dedicarse a una criatura, que iban a adoptar. Pocos días después de haber elegido un bebé, que gustó mucho a la señora, y de haber fijado la fecha, en la cual ella abandonara su trabajo, quedó encinta. Parece que, al no sentirse obligada por su marido a trabajar fuera de casa, lo que significaba para ella adoptar una posición masculina, pudo cumplir, con su papel femenino y maternal. El autor no pretende que este caso sea considerado como típico, ni que el embarazo sea el r