You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
El caso expuesto se refiere a un hombre con intensos sentimientos de inferioridad, que compensaba mostrándose fuerte y en fantasías de lucha. Su vida psíquica era extremadamente pobre; vivía en una fase narcisista, preliminar de amor, en que la madre es deseada solamente porque satisface las necesidades, pero no como un objeto amoroso permanente.
Durante su infancia la madre fué muy exigente con sus imposiciones. Pero fué extremadamente mimado por una niñera. Tuvo un hermano tres años mayor, al que consiguió dominar físicamente a los diez años, creándose así su actitud actual de hombre fuerte, que, sin embargo, no lograba encubrir la actitud anterior de sometimiento. Su sadismo se manifestaba en su actividad cinegética.
El psicoanálisis le hizo patente su actitud pasiva descubriéndole diversos temores inconscientes. También se presentaban en relación con la caza, llegándose a conocer cómo eligió este deporte por no atreverse a competir con el padre, que fué un pescador ambicioso y presumido.
Su actitud ambivalente y sumisa frente al padre se manifestó a través de sueños angustiosos, en que aparecía el agua como algo temido. Se referían en un primer término al, agua en que pescaba el padre y, en una fase anterior, estaban relacionados con el erotismo anal y uretral. El último también se manifestaba en un cierto fetichismo de llevar durante la caza botas altas y fuertes. El cuero de ellas le recordaba el olor a goma, lo que asoció con el hule de su cama de niño y con la enuresis infantil. Vale decir que compensaba su actitud pasiva de entonces con un fetichismo de aspecto viril.
En resumen, las circunstancias de su neurosis fueron: la niñera que le mimó, la madre exigente, el hermano mayor, al que luego consiguió vencer y el carácter exhibicionista y presumido del padre. Solamente conociendo todos estos detalles se comprende la evolución del enfermo.
Garma.