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Arnold van Genneps describió que todo rito está compuesto por uno de separación, un rito de transición y otro de agregación. De ellos el autor estudia los ritos de transición de lía época del nacimiento y de la pubertd.
Comienza exponiendo la teoría dei Freud referente', a cómo la angustia provocada por la separación de la madre evoluciona y se transforma en un temor a perder-el pene, lo que es motivado en que tal órgano garantiza la reunión con la madre, a través del coito, con una mujer sustitutiva. Menciona también las investigaciones de I. Hermann sobre el instinto de agarrarse, que persiste durante toda la vida y que da origen a formaciones reactivas.
En los ritos de nacimiento de diferentes pueblos, el cordón umbilical por el hecho de ser la unión con la madre durante el período intrauternio, es tratado con una serie de consideraciones especiales, demostrando que de un modo latente es considerado como un sustituto de la madre. Los cuidados de que es objeto son para asegurar la felicidad futura del recién nacido.
En dichas prácticas rituales la relación primitiva con las personas exteriores es sustituida mediante identificaciones. Es como si se pensase que el niño tiene un “doble” protector en su cordón umbilical. Este “doble” le representa a él mismo y a la madre, de la que se ha tenido que separar por el nacimiento. Así, en algunos lugares se dice que la placenta es la hermana del niño y que el cordón umbilical es el hermano. Por el mismo motivo en otros lugares suelen enterrar el cordón debajo de un árbol que simboliza a la madre.
En la madre la identificación sustitutiva con el hijo, perdido por el nacimiento, se hace en algunos casos comiéndose una gallina o un gallo, según, el sexo del hijo. Psicológicamente esto significa una reintroyección del hijo sirviéndose de un sustituto.
Lo mismo se hace en el país de Gales, en Prusia Oriental o en Silesia, comiendo la madre la porción terminal de las uñas del niño. De no hacerlo se piensa que el niño llegaría a ser un