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El 29 de octubre próximo pasado se cumplió el primer aniversario del fallecimiento de Hugo Staub.
Jurista de extraordinario prestigio en el foro de su patria (Alemania), inteligente y de vasta cultura, poseía un espíritu noble y generoso que le impulsaba a proteger y ayudar al necesitado. Su figura era bien conocida en el ambiente intelectual y bohemio de Berlín, donde habíase convertido en el protector de jóvenes artistas, pintores y escritores.
Al surgir el psicoanálisis comprendió inmediatamente su significado e importancia y después de someterse a su propio análisis se incorporó al Instituto Psicoanalítico abierto en Berlín por Max Eitingon, donde dirigió un seminario sobre psicoanálisis criminal dedicado a jueces y abogados. La comprensión y rehabilitación del delincuente y el descubrimiento de las motivaciones inconscientes expresadas en el acto criminal fueron sus objetivos principales. Para ello contaba con sus grandes conocimientos legales y psicoanalíticos y sobre todo con una intuición psicológica poco común. Esta combinación de condiciones, unida a su arraigada tendencia de ayudar al caído, dieron como resultado rotundos éxitos terapéuticos y un valioso aporte científico.
En 1925 realizó en colaboración con Franz Alexander el primer estudio psicoanalítico de un caso criminal y desde entonces prosiguió su labor con verdadera pasión. En El delincuente y sus jueces desde el punto de vista psicoanalítico, publicado por ambos autores, se expone el fruto de cuatro años de pacientes investigaciones.