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Todo psiquiatra ha tenido casos que parecían ser procesos esquizofránicos sin esperanzas de curación y que, sin embargo, despuás de algunos meses o años, han dejado en la nada esos tristes pronósticos, logrando, además, algunos enfermos, al reponerse, mejor adaptación social de lo que les fuá posible antes de la enfermedad. Algunas veces estos casos fueron descartados simplemente como una evidencia más de la inseguridad del diagnóstico psiquiátrico. Tales casos, sin embargo, debieran exigirnos el tratar de comprender psicodinámicamente y con exactitud cómo se hizo el proceso, por medio del cual se efectuó el inesperado restablecimiento o bien el contestar, si fuera posible, a la pregunta paradójica de por quá les fuá necesario a estos pacientes el desarrollar una psicosis como un paso obligado en el proceso hacia el logro de una mejor adaptación en la vida.
En este estudio deseamos presentar dos de estos casos, que no fueron sometidos a otro tratamiento más que el buen cuidado físico que se ofrece en todo hospital psiquiátrico serio y el interás afectuoso hacia las comunicaciones del paciente, logrando con ello un restablecimiento inesperado.
Los puntos que deseamos ilustrar son dos: 1) Que una psicosis aguda puede ser un episodio transitorio entre el proceso de emancipación de un mátodo antiguo de adaptación y el proceso de aprendizaje de uno nuevo, y 2) que durante la psicosis aguda el mecanismo de restablecimiento puede ser indicado con antelación por el contenido de algunas de las alucinaciones.
Nuestra primera paciente es una mujer joven de 24 años, enfermera, y la menor de 8 hijos. De padres italianos, originariamente católicos, convertidos a la fe protestante. El padre de la paciente fuá algo rebelde y abandonó su casa a temprana edad; abandonó tambián su iglesia y se convirtió al protestantismo. Se graduó en una universidad liberal y se radicó luego en