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Ciertos conceptos psicoanalíticos como el del masoquismo necesitan un mayor esclarecimiento. El autor hace una buena reseña de las concepciones no analíticas. Despuás de ocuparse brevemente de Sacher-Masoch se refiere a Krafft Ebing, introductor del tármino, quien comprende bajo tal denominación una peculiar perversión sexual cuyos elementos esenciales y comunes consisten en que el instinto sexual es dirigido por ideas de sometimiento y abusos provenientes de personas de sexo opuesto, que pueden ser de carácter simbólico o tambián de carácter ideal. Cuando la idea de ser tiranizado está por largo tiempo estrechamente asociada con el placentero pensamiento de la persona amada, esta emoción es finalmente transferida al tirano mismo y con tal transformación queda completada la perversión.
Se refiere luego a la concepción de Schrenck-Notzing que halla una relación entre sadismo y masoquismo creando la denominación de “algolagnia” activa o pasiva. Modifica las ideas de Krafft Ebing quien sostenía como factor primario la supeditación o sometimiento al objeto, sin tener mayormente en consideración el dolor, que permanece como tal sin poder convertirse en placer sexual. Las concepciones de Schrenck-Notzing elaboradas por Eulemberg, Ellis, Block sostienen que en la algolagnia física o psíquica el dolor es la fuente del placer psíquico. El dolor crea estimulación sexual y la posibilidad