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Constituye actualmente un lugar común entre los psicopatólogos el que las perturbaciones de la conducta están asociadas con deformaciones y falta de realizaciones en la vida sexual del paciente.
Según el punto de vista aceptado, el instinto sexual está compuesto por muchos componentes y los psicoanalistas en el estudio de sus pacientes, han prestado suma atención a la localización indebida del instinto sexual total, ya sea porque se oriente hacia una parte del cuerpo que no sean los genitales o porque es provocado por un estímulo distinto a una persona del sexo opuesto. Sin embargo esta interpretación no tiene en cuenta el hecho de que la presumible vida sexual normal del hombre representa asimismo una restricción excesiva en el patrón total de reacción del organismo. Esta mala adaptación en la respuesta sexual centralmente motivada del hombre social ha ocasionado una falsa dicotomía en la natural unidad y coordinación entre las respuestas sexuales masculinas y femeninas.
La presente tesis intenta encarar la vida sexual del hombre como especie. Adopta la posición de que el patrón de la vida sexual del hombre, como una reacción total ha sido falsamente restringido a uno u otro punto localizado de excitación y que esta inadvertencia biológica ha producido una deformación sexual que es característica a travás de toda la conducta humana. Se aportan pruebas que apoyan este punto de vista desde fuentes fisiológicas, antropológicas, genáticas y morfológicas, así como tambián de recientes investigaciones filobiológicas.
(Resumen del autor.)