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En este trabajo, escrito en , el autor expone nuevamente las aportaciones psicoanalíticas a la teoría de los instintos. Repite la primera clasificación de Freud en dos grupos instintivos, en instintos sexuales y del yo. La neurosis aparece entonces siempre como un conflicto entre una tendencia sexual reprimida y una tendencia del yo. Expone la definición Freudiana de los instintos por sus características que son la fuente somática, el objeto y el fin del instinto. La diferencia de las fuentes determina la componente psicológica del instinto. El instinto sexual consiste en muchos instintos parciales, que solamente poco a poco, durante la evolución del individuo y en el caso ideal de normalidad, se reúnen totalmente bajo el predominio del instinto sexual del adulto. En la primera infancia estos instintos parciales hacen su aparición en comunidad con instintos del yo. Cuando la satisfacción instintiva se hace imposible —sea por obstáculos exteriores o interiores— los instintos pueden sufrir distintas vicisitudes: La represión, la sublimación, la transformación en lo contrario y la vuelta contra la propia persona.
Como el autor quiere señalar, porque Freud llegó de la primera clasificación en instintos sexuales e instintos del yo al nuevo concepto de instintos de vida y muerte, nos expone ahora la idea del narcisismo. Fuá el conocimiento del narcisismo, adquirido por Freud por sus observaciones en niños, personas hipocondríacas y megalómanas, que le planteó nuevos problemas, insolubles dentro de la vieja separación de los instintos en instintos libidinosos