You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Aparecido por primera vez como contribución a un simposium para el VII Congreso Internacional de Psicología, Oxford, .
El instinto es el eslabón que une cuerpo y mente. De ahí la gran importancia de su estudio. Hasta Freud, los fisiólogos, biólogos, psicólogos y sociólogos, que trataron este tema, habían llegado a una clasificación convencional, que distinguía un número grande de instintos o —adoptando otro concepto extremo— los negaron totalmente, reemplazándolos por hábitos adquiridos. Freud abordó el problema primeramente como terapeuta y psicólogo abisal. Sin embargo desde el principio buscó en su clasificación la base biológica. El divide los instintos en dos grupos: en instintos sexuales e instintos del yo. Esta clasificación y los estudios que formaron su fundamento nos trajeron varias ventajas y nuevos conocimientos importantes Primeramente dieron una base biológica a la teoría de los instintos. Despuás redujeron a dos los innumerables grupos de instintos descritos por otros autores. Nos capacitaron más para comprender la gran complicación y ramificación del instinto sexual y finalmente Freud nos dió una exposición clara y minuciosa del origen, de la evolución y de las vicisitudes posibles de los instintos eróticos parciales. Como el autor no quiere todavía comentar en este artículo la nueva clasificación de instintos de Freud, en Eros y Tánatos, propone subdividir las manifestaciones instintivas en dos grupos: una comprende los instintos, que buscan placer y que se manifiestan en el amor y el hambre y —como expresiones secundarias—, en la curiosidad y el deseo de posesión. El otro grupo se caracteriza por sensaciones displacientes y comprende tres sentimientos básicos como manifestaciones instintivas: la aversión, el deseo de huída y la agresividad.
Cuando el autor escribió este trabajo, no había adoptado todavía la nueva teoría de Freud sobre los instintos de muerte. Si no, tal vez no habría propuesto esta clasificación. En un artículo ulterior que resumimos