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Tema debatido en la New York Academy of Medicine: “Journal of Nervous and Mental Diseases”, , Vol. 98, pág. 414.
La creciente boga del punto de vista psicosomático en los círculos de la medicina “clásica” se ha evidenciado, el año pasado, en el cuantioso número de trabajos pertinentes publicados en revistas de neta filiación somaticista (más
de una treintena en los dos últimos volúmenes semestrales del “Journal of the American Medical Association”), así como en la atención dedicada a los psicosomaticistas en sociedades mádicas tan tradicionales como la New York Academy of Medicine. A título de ejemplo, consignamos que en el último Bulletin de ásta figuran, sobre cuatro trabajos, dos de orientación analítica: uno de Zilboorg, sobre historia de la psiquiatría rusa, y otro de Nunberg, sobre limitaciones de la terapia psicoanalítica. La discusión que aquí reseñamos tiene el particular interás de haber reunido a las más prestigiosas figuras de la medicina psicosomática estadounidense.
Gregory Zilboorg, refiriándose a la historia de la medicina psicosomática, señala que ásta surgió del divorcio entre la psicología filosófica y la medicina radicalmente organicista de Virchow. Las tentativas científicas de unificación fueron iniciadas, a comienzos del siglo xviii, por Stahl, Langermann e Ideler. Hacia mediados del xix los organicistas creyeron haber llegado a la más aventurada de las posiciones, al abandonar su desdán por los fenómenos psíquicos para “reducirlos” a la categoría de epifenómenos (Friedreich: “todo sujeto mentalmente enfermo está físicamente enfermo”; Griesinger: “toda enfermedad mental es una enfermedad del cerebro”.) En medio de este auge mecanicista pasaron inadvertidas las primeras tentativas de verdadera integración psicosomática, representadas por Feuchtersleben, que habló por primera vez de la “totalidad psicobiológica del hombre”, por Nasse, quien sustentó que toda enfermedad orgánica provoca un trastorno de la relación psiquá-soma, y por Jacobi que, e