You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
La historia relata en todas sus ramas acontecimientos singulares que jamás se repitieron en la misma forma. Puede mostrar las cadenas causales que condujeron a un suceso pero sólo le sería posible demostrarlo con ayuda de la experimentación; con ésta nos explicaría, por qué un acontecimiento no ocurre ni puede ocurrir como resultado de una causa dada. El psicoanálisis es en parte como una ciencia histórica que nos enseña a discernir la razón, o más correctamente, las importantes razones por las cuales un individuo desarrolla precisamente tal síntoma y ha soñado justamente tal sueño, pero no nos permite predecir quién estará libre de síntomas o cuál dormir será sin sueños.
No obstante, el psicoanálisis no está enteramente confinado a los límites de lo “histórico”: la exacta y profunda observación de los fenómenos que vuelven a través del tiempo en formas variables pero sin embargo similares, lo mismo que la posibilidad de liberación o inhibición de las reacciones psíquicas, nos permiten eliminar gradualmente los factores causales excepcionales y que están fuera de lugar. Y así el psicoanálisis) lo mismo que las ciencias experimentales puede llegar, aunque absolutamente por distinto camino, al establecimiento de leyes umversalmente válidas. La influencia de estas leyes en todo acontecimiento que cae dentro de su esfera de actividad puede ser pronosticada con certeza. (Cuán fuerte es esta influencia en casos determinados, siempre que ella no resulte limitada o contrarrestada en su efecto total por otras leyes, queda aquí lógicamente indeterminado lo mismo que en toda otra ciencia.) Iguales consideraciones podemos hacer para los hechos históricos hasta donde sea posible averiguar en ellos la influencia de leyes empíricas comprobadas o leyes empleadas como hipótesis de trabajo —y éstas se encuentran casi siempre cercanas de la naturaleza sociológica o psicológica.
La economía política, como la “rama más finamente perfeccionada de