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Lo que se expone a continuación visto en conjunto, constituye una tentativa para unificar una serie de diversas observaciones de naturaleza clínica, patológica, fisiológica y psicológica, en un consistente cuadro etiológico de la hipertensión esencial (***). Estas conclusiones etiológicas no pretenden tener un valor definitivo y podrían sólo ser aprovechadas como base para estudios sistemáticos ulteriores que llevarían a un procedimiento terapéutico etiológicamente fundado. Al hablar de hipertensión esencial nos referimos a la condición clínica que se encuentra definida en este Simpósium en el artículo de Katz y Leiter, condición clínica consistente en una presión arterial sistolica y diastólica crónicamente elevada y que no puede ser considerada como una resultante secundaria de cambios patológicos conocidos en los ríñones, el sistema vascular u otros órganos.
Dado que en otros artículos de esta colección el aspecto somático ha sido ampliamente tratado, nos concretaremos sólo a un breve sumario.
Es posible que el curso típico de la enfermedad hipertensiva sea de la mayor importancia para el problema etiológico. En muchos casos se puede diferenciar una faz precoz en la cual la presión arterial muestra grandes fluctuaciones y una faz tardía, en la cual la presión se estabiliza en un nivel más alto. Esto ha sido demostrado en forma convincente por