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Se trata de un libro de crítica literaria cuya lectura despierta mucho interés salvo en lo que se refiere al psicoanálisis. Su autor que fué profesor de estética en la ciudad de Cracovia, demuestra un profundo conocimiento y un sagaz espíritu crítico aunque no participemos de la ideología general de su obra. Consta ésta de varios capítulos titulados El crepúsculo de los mundos imaginarios. El héroe mecánico, La poesía pura, La agonía del arte y ¿Convalecencia o resurrección? En El héroe mecánico hace largas disquisiciones sobre el psicoanálisis en su relación con la literatura responsabilizándolo en gran medida de dicha mecanización. Nada mejor que reproducir las palabras del propio autor: “Si preguntamos lo que el psicoanálisis ve en la literatura nos veremos en la obligación de contestar: nada de lo que constituye su núcleo central que no es posible asir con ayuda de los procedimientos y de los conceptos del psicoanálisis. De Edipo Rey, Freud ha podido deducir su doctrina del «complejo de Edipo» (?) pero, independientemente del valor científico de esa doctrina, puede decirse que si Edipo tuviera conciencia de ella no sería un héroe trágico y que Sófocles no hubiera podido escribir su tragedia. Partiendo de la teoría de los complejos, sólo se llegará a componer una obra del género de la Orestíada americana de Eugene O'Neill (Morning becomes Electra), cuyos personajes debieron hacerse atender en Viena, pero que dista mucho de ser una tragedia, pues no se encuentran en ella ni responsabilidad humana, ni culpa trágica ni purificación final.”
Más adelante continúa: “Resulta imposible dejar de ver que en nuestros días la literatura va ajustándose poco a poco a las exigencias psicoanalíticas. El elemento natural del psicoanálisis, como toda ciencia determinista, resulta una atmósfera mortal para el arte. La imaginación creadora y transformadora cede, cada vez con más frecuencia, el lugar a un camouflage más o menos acertado de la realidad. La eliminación de los elementos