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El autor llega a la conclusión de que la mejoría o curación de algunos enfermos esquizofrénicos no sea debida al coma ni a las convulsiones. Si como parece probable —según él— que lo que constituye el substractum bioquímico de la esquizofrenia es una alteración del estado nutritivo del cerebro ocasionado por un defectuoso metabolismo hidrocarbonado, lo lógico sería pensar entonces estimular dicho metabolismo sin tener que llegar al coma hipoglucémico. En los casos de poca evolución se consiguen buenos resultados con muy pocas horas totales de coma, mientras que en los casos crónicos los resultados son inciertos por haberse producido modificaciones irreversibles.
Sostiene que las drogas convulsivas y el choque eléctrico tienen un mecanismo de acción muy semejante al de la insulina, o sea que activan la nutrición cerebral y el metabolismo hidrocarbonado. Infiere de esto que la esquizofrenia puede ser la manifestación clínica de una afección metabólica mal conocida hasta ahora. Propone una modificación del método de Sakel con el objeto de activar en forma continua dicho metabolismo cerebral por medio de inyecciones de insulina —protamina— en grandes dosis pero sin llegar al coma. Alcanzada la remisión clínica sería conveniente la aplicación de inyecciones de insulina en dosis menores y en una forma tal como se tratan los enfermos diabéticos combinándose este método con una cura ambiental adecuada.
E. Pichon Rivière.