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Analiza el autor el síntoma en un paciente en el que el mecanismo psicogénico del lumbago era especialmente claro. Un hombre joven cuya gran competición ambiciosa constituía una intensa reacción ante una fuerte dependencia subyacente, desarrolló un grave lumbago con sensibilidad en la región de la cuarta y quinta lumbar en cuatro ocasiones en que hubo de interrumpir temporariamente el análisis. Reaccionó con ira que, sin embargo, reprimió, la que apareció en sus sueños impregnados de violencia y actividades musculares. Cita el autor ejemplos de estos sueños y señala que las épocas en que el paciente no estaba agudamente colérico y no tenía lumbago sus sueños eran mucho más tranquilos, de los que también expone ejemplos. En los períodos de ira reprimida el paciente advertía que cuando despertaba durante la noche o a la mañana la musculatura del cuerpo estaba tan tensa que se sentía rígido; sus piernas rígidamente extendidas con sus rodillas pegadas y empujándose recíprocamente. Si se acostaba sin sacarse el reloj pulsera, encontraba a la mañana que sus movimientos durante el sueño habían empujado la máquina del reloj a la parte posterior de la mano haciéndole sangrar. Compara tales contracciones musculares con las condiciones epilépticas y considera que tales contracciones de los músculos del tronco durante el sueño podrían causar la condición local posterior o exacerbar condiciones que ya existen. La cólera reprimida del paciente provocó la contracción muscular durante el sueño que causó el dolor posterior y la sensibilidad. En ese caso el síntoma no tendría una “significación” psicológica directa, sino que sería tan sólo el resultado final de un proceso iniciado por la tensión emocional. Las contracciones musculares provocadoras son el resultado de una tensión emocional (primitivamente colérica) y pueden tener un significado simbólico. Analiza después si es o no exacta la localización posterior y si es que hay algún factor específico psicológico en la elección del