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La obtención del fuego mediante el frote de dos leños es la más difundida en los mitos, leyendas y ensayos científicos. Esta forma de lograr el fuego fué conocida por todas las tribus salvajes tal como lo registra Frazer en su obra Golden Bough. Los mitos y leyendas nacieron como un intento de explicar este hecho y algunos trabajos científicos pretendieron según el autor explicar el fenómeno, pero dicha explicación era una simple racionalización de razones afectivas. Él se propone buscar el contenido latente de dichas explicaciones, ya que la racionalización a que alude tiene para él el valor de contenido manifiesto. Sería, pues, buscar lo inconsciente debajo de lo consciente o siguiendo a Jung: “buscar sistemáticamente las componentes libidinosas en todas las actividades”.
En efecto, no sólo en el arte se sublima la libido sino que es la fuente de todos los trabajos del homo faber. El leit-motiv de las explicaciones racionalistas y mitológicas es que los hombres produjeron el fuego por el frote de dos pedazos de madera, pero las razones objetivas aducidas por los científicos para explicar el hecho son, según el autor, muy insuficientes y el “fenómeno en su aspecto natural nunca fué observado”.
Él cree que es innegable que la experiencia de frote está fuertemente sexualizada. El amor es la primera hipótesis científica para la producción del fuego, la experiencia del frote de dos leños nació de la experiencia íntima del frote de un cuerpo con otro deseado y amado. Esta explicación satisface no sólo el espíritu objetivo sino que permite explicarse el porqué de leyendas como la de Prometeo y también arroja luz sobre la gran mayoría de mitos y leyendas sobre el origen del fuego.
A. A. de Pichon Riviére.