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Wulff describe cinco casos de enfermos, los cuales después de un desengaño real reaccionaban con un estado depresivo acompañado de hambre intensa, somnolencia, asco de su propio cuerpo. El estado dependía en cierto modo de la necesidad alimenticia; en cuanto los enfermos podían vencer la necesidad de alimentarse continuamente y consumían solamente pequeñas cantidades al día, la situación psíquica mejoraba.
A consecuencia del desengaño en la realidad, estos enfermos regresaban de la fase genital a la fase oral; los alimentos sustituían en cierto modo a los objetos con los cuales habían estado en relación ambivalente. Son interesantes las relaciones de este síndrome con la melancolía y con las toxicomanías. La melancolía presenta un mecanismo de origen parecido y es también la consecuencia de una regresión a la fase oral, pero generalmente presenta inapetencia e insomnio, es decir, una reacción opuesta a la de los enfermos de Wulff, debida seguramente a que en la melancolía la regresión es más intensa. Los toxicómanos se comportan como estos enfermos, pero han sustituido a los alimentos por otro producto que les provoca también el estado de somnolencia que presentaban estos cinco casos.
Garma.