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La opinión general con respecto a los jugadores se circunscribe a la ingenua suposición de que éstos desean obtener la mayor cantidad de dinero en el menor tiempo posible y sin realizar esfuerzo alguno. La reacción inconsciente del espectador no psicólogo, frente al jugador, está constituida por una mezcla de sentimientos de admiración si éste gana y de desprecio si pierde, desprecio que se basa en el pensamiento siguiente: “¿por qué va a conseguir él lo que la mayoría de las personas no puede conseguir? Por supuesto, nunca se plantea la cuestión, de si el jugador quiere ganar o no, ya que la opinión popular considera que tiene un propósito racional, aunque peligroso y difícil de realizar.
Otro grupo de personas critica sinceramente al jugador basándose en conceptos morales, religiosos o sociales.
La observación de la psicología del jugador con el microscopio analitico, demuestra que la cuestión básica es justamente la que para el observador ingenuo parece ser tan clara, es decir, el fin que aquél persigue. Yo sugiero que el jugador, no es una persona simplemente racional, aunque “débil”, que desea ganar dinero de golpe, corriendo el riesgo de fracasar y sufrir el reproche moral de su ambiente, sino que es un neurótico con el deseo inconsciente de perder. Probaré clínicamente esta afirmación que parece paradójica.
En primer lugar es necesario dar una explicación de la terminología. ¿Qué es un jugador? ¿Cuáles son sus características y sus síntomas? Debemos considerar seis características.