You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Freud, en 1912, publicó el primer caso de psicoanálisis de una sensación de déjà vu. Provenía de una represión de deseos de muerte hacia un hermano, que se presentaron en dos situaciones distintas, pero que fueron psíquicamente homologadas. Ahora bien, estando reprimidos los deseos homicidas y, consecutivamente, la situación primera, al hallarse en
la segunda situación el yo solo tiene la impresión vaga de haberla vivido ya anteriormente.
Algo análogo es la sensación de un enamorado, de haber conocido siempre a la persona que quiere. La causa de este déjà vu reside en que la persona querida satisface deseos que ya se presentaron en la infancia en relación con los objetos edípicos y que luego fueron reprimidos.
En estos casos la represión se refiere a deseos del ello. El autor describe otros dos casos en que lo reprimido parece ser exigencias del superyó. Así el primero es el de un individuo con tendencias cleptomaníacas. Tuvo la impresión del déjà vu en el momento de observar a un pariente autor de varios robos. Según el autor el deseo reprimido sería un reproche del superyó de ser también él un tramposa. (Se podría objetar que en toda represión se hacen inconscientes tanto las fuerzas represoras como las reprimidas y que, por lo tanto, en todo déjà vu deben intervenir los dos factores.)
Garma.