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Señala Brill la ausencia que se observa en la literatura psicoanalítica de los últimos años con respecto a notas clínicas sobre “psicopatología de la vida cotidiana”. Estas notas en su opinión sumamente instructivas e interesantes eran frecuentes en los periódicos de la especialidad en los comienzos del movimiento psicoanalítico. Insiste en la necesidad de intensificar el estudio y difusión de estas observaciones aportando tres ejemplos interesantes.
El primero se refiere a un hombre de 34 años quien tenía relaciones con Miss X. Después de unas vacaciones donde contrajo y curó una pediculosis pubis retornó a Nueva York. Una semana después tuvo relaciones íntimas con Miss X y al día siguiente con otra joven Y. A. los diez días se dio cuenta de que estaba de nuevo infectado por el parásito y a raíz de que el médico le asegurase de que se trataba de una nueva infección surgió la duda sobre la contagiante. De una conversación tenida con Miss Y en que ésta le dijo entre otras cosas: “Nunca habías expresado tales puntos de vista anteriormente y estoy segura que se te han metido esas chinches en la cabeza durante tu reciente visita a Cuba y otros sitios tropicales.” Brill señala como Miss Y. se traicionó al mencionar “las chinches en la cabeza”. Como era de esperar a pesar de la resistencia del paciente a aceptar la interpretación Miss Y. confirmó totalmente el hecho.
El segundo ejemplo se refiere a un paciente que presentaba entre otros síntomas, impotencia psicosexual. A medida que mejoraba alimentaba el deseo de redimirse ante una dama con quien había tenido una experiencia fracasada en el pasado. La veía de cuando en cuando en cenas y bailes. En uno de dichos encuentros ella le señaló los tres hermosos días primaverales que acababan de transcurrir refiriéndose por supuesto al tiempo. Él entonces replicó: —“Oh, bien podría usted obtenerlo aún completamente rígido.” Después de repetirse esto varias veces de pronto comprendió que lo que había dicho no tenía nada que ver con