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Según el autor, un precursor de Freud fué Rufus, de Éfeso, contemporáneo de Platon.
En su admirable libro de semiología: Del interrogatorio, escribe:
“Se debe también interrogar al enfermo sobre sus visiones y sus sueños. Así, Myron, de Éfeso, luchador que aparentaba buena salud, tuvo una visión en sueños. Le pareció durante toda la noche estar en un pantano lleno de agua negra. Al levantarse contó aquello al gimnasta, que no le dió ninguna importancia y lo envió a los ejercicios. Myron no había cumplido aún la mitad, cuando fué presa de ahogos, de dificultad y palpitaciones en todo el pecho. En seguida sintió debilidad en las manos y en ios pies, quedó afónico y poco después murió.
En lo que se refiere al acto sexual, Rufus señala:
“Disipa las ideas fijas y endulza las pasiones indomables: he aquí por qué no existe ningún remedio tan eficaz como éste contra la melancolía. Lleva más razón a los que tienen un delirio cualquiera.”
Garma.