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En la investigación psicoanalítica de los últimos tiempos existe en algunos la tendencia a revisar el concepto de Freud referente al carácter como algo relacionado con determinadas zonas erógenas. Así la dependencia de las tendencias al orden, economía y tesón de elaboraciones de instintos anales, la de tendencias receptivas y agresivas con fijaciones orales o de afanes ambiciosos con la libido uretral. Pensando de este modo el desarrollo psicológico individual parece estar preformado biológicamente y no ser una consecuencia de adaptaciones del yo frente a estímulos exteriores. (Pero no es éste el caso, porque, como ha señalado claramente Freud, el predominio de determinadas zonas erógenas y, por lo tanto, de caracteres psicológicos derivados, depende, en gran parte, de influencias exteriores, las que crean puntos de fijación en el desarrollo de la libido.)
Como reacción, Alexander en sus últimos trabajos describe el desarrollo de la personalidad empleando un concepto dinámico y prescindiendo de la teoría de la libido. Habla de “tendencias vectoras”, agrupando todas las que tienen un sentido análogo y clasificándolas en receptivas eliminadoras y retentivas. Más intensamente aún ha formulado K. Horney este punto de vista.
Según el autor, las tendencias vectoras de Alexander no pueden existir como tendencias elementales, del mismo modo que en una empresa productora no puede hablarse de fases receptivas, retentivas y eliminadoras aisladas, sino de una integración total de diversas actividades en busca de un fin determinado. Por esto el autor propone emplear el concepto de campo psicológico, creado por los psicólogos experimentales. Piensa que con él se pueden describir mejor todos estos fenómenos.
Garma.