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Sadger sostiene en este artículo que el feto, por ser capaz de experimentar sentimientos y sensaciones de placer y displacer, percibe el amor o desamor de su madre. La madre reacciona a menudo al principio del embarazo con sentimientos hostiles frente a este estado; esta hostilidad se convierte más tarde casi siempre en cariño y preocupación exagerada hacia el feto. El feto, pues, percibe el cambio afectivo de la madre y esto sería la causa de una neurosis posterior. Además, según el autor, ya el óvulo y el espermatozoo perciben la relación afectiva existente entre los padres. El fastidio, sentido por un padre, que quiere evitar la concepción, en el momento de dejar escapar los espermatozoos y el rechazo del embarazo por parte de la madre, que se expresara en un rechazo del óvulo frente al espermatozoo, serían la causa más profunda de angustia y sentimientos de culpabilidad del feto, y más tarde del niño y adulto. Sadger comprueba con material analítico que se pueden hacer conscientes estos sentimientos en un análisis muy profundo. Surgen entonces recuerdos de