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Como lo advierte el autor, este ensayo —el primero de los 13 ensayos que integran el volumen— está basado en un trabajo anterior, que vio la luz en 1910 en el “American Journal of Psychology”, y del cual apareció el año siguiente una versión ampliada, en alemán, titulada Das Problem des Hamlet und der Oedipus-Komplex (cuaderno Nọ 10 de los “Schriften zur angewandten Seelenkunde”).
Partiendo de la hipótesis que, sobre erte tema, expuso Freud en el tomo 1 de La interpretación de los sueños (1), el ilustre psicoanalista inglés se propone desarrollarlo en los dos aspectos que aquél toca: el sentido profundo del drama y el significado que tiene para el mismo Shakespeare el conflicto que en él se plantea.
Como lo sostuvo Freud en la breve alusión señalada, y como lo va a demostrar Jones, ambos aspectos son inseparables. La universalidad del problema queda evidenciada, además —en opinión de este último— por cuanto sirve de tema a numerosos mitos análogos a la leyenda escandinava en que se inspira Shakespeare, y por su repetida aparición, como profundo complejo psíquico, en la práctica diaria del psicoanalista. En última instancia, tanto la persistencia del tema en mitos y leyendas de diferentes pueblos, como la trascendencia del conflicto en el alma del poeta que ha creado el drama, como el influjo de éste sobre el espectador y la reiterada comprobación de complejos semejantes que descubre el psicoanalirta, tienen una sola clave: el complejo de Edipo. Este aparece, en efecto, no solamente en su forma básica, es decir, en los sentimientos de Hamlet hacia su madre, por un lado y, por otro lado, hacia el padre y sus sustitutos, sino también en la forma del complejo de hermano y hermana. Vemos este último, en la relación en que aparecen, en