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Se trata de un caso psicoanalizado durante el escaso tiempo de un mes, pero en el que se pudo descubrir los determinantes de la neurosis. Era un hombre con varias obsesiones. Comenzó a los 28 años creyendo durante un mes que su madre había cometido un crimen; volvió a sufrir del mismo síntoma cuatro años después. A los 42 años se creyó enfermo de diabetes. A los 45 años, después de la muerte de su hija, se desencadenó la sintomatología actual; pensaba obsesivamente que el cadáver de la hija había sido robado de la tumba, tal vez para ser disecado. Pensaba descubrir dichos restos humanos en los carros de basura que casualmente pasaban por su lado. Más tarde también en otros lugares.
La neurosis descansaba en una situación infantil de rivalidad, por cariño hacia la madre, con un hermano menor, a quien había deseado la muerte. Pero con dicho deseo de muerte efectuó una proyección achacándosela a la madre, para lo que se apoyaba en el carácter violento de ella. Esta situación psicológica fué reforzada por la muerte real de una hermana menor querida, a consecuencia de quemaduras, accidente que se hubiese podido evitar si la madre (y él mismo) hubiese sido más precavida. Inconscientemente pensaba que por celos la madre había matado a la hija, así como él había deseado la muerte a su hermano por el mismo motivo.
La obsesión a la diabetes, se desencadenó después de haber sido testigo de un síncopa cardíaco mortal. Este hecho le despertó ideas acerca de su propia salud que durante una noche tomaron la forma de temor a la tuberculosis, causa de la muerte del padre; luego tomó la forma de temor a la diabetes por identificación con la madre. Las analogías estaban dadas por ser la madre bebedora y haber tenido hemorragias uterinas y pérdidas disentéricas, recordándole estos síntomas' la polidipsia y poliuria de los diabéticos. Y estas pérdidas de líquido tenían para él un valor traumático, dada la angustia provocada por sus poluciones nocturnas que relacionaba con la masturbación.