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Después de una exposición resumida de la teoría psicoanalítica, insistiendo particularmente en el simbolismo de los sueños y en la tendencia a satisfacer deseos, la autora psicoanaliza una serie de cuentos populares. Son cuentos que con el mismo contenido se repiten en diferentes países, por provenir de deseos insatisfechos, que son semejantes en diversas regiones.
Estudia primeramente Blanca Nieves, señalando la autora el odio infantil a la madre, que en el cuento aparece encubierto en lo referente al objeto por la transformación de la madre en madrastra, que disminuye el sentimiento de culpabilidad de la niña. Algo análogo ocurre en La Cenicienta, interviniendo en este cuento también las hermanas, las que al final de la narración sufren un castigo, lo mismo que la odiada madrastra.
En Caperucita Roja, tal ser devorada por el lobo, encubre, bajo una forma oral, el deseo de la niña de realizar el acto sexual.
Los numerosos cuentos, en los que un hombre, para casarse con la hija del rey, tiene que matar primeramente a un monstruo feroz, simbolizan el temor a la castración del niño, consecutivo a sus deseos de Edipo.
Otro temor del niño, a saber, el temor a la madre, considerada como un ser fálico, aparece en el cuento del hermano y la hermana que llegan a una casa de caramelo, en la que vive una bruja que les quiere devorar.
Finalmente, en otros cuentos, en el que una mujer se disfraza de hombre y la reina trata de seducirla, aparecen los deseos masculinos de la niña apenas encubiertos.
Garma.