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La autora trata de la mujer moderna, que trabaja en su profesión tan bien como un hombre y simultáneamente no se olvida de sas obligaciones femeninas. Atiende al marido, a los hijos, a la casa y lleva una vida social. A menudo se esconde detrás de esta actividad múltiple una neurosis. La autora describe el análisis de una mujer de este tipo. Era
inteligente, activa, llevaba una vida heterosexual satisfactoria con su marido y atendía bien su casa. Pero padecía de un síntoma. Si tenía que dar en su actividad profesional, conferencias en público o llevar a cabo una discusión con hombres, que representaban para ella imágenes paternas, se veía obligada a flirtear después obsesivamente con ellos, a alabarlos y a desplegar una actitud exageradamente femenina. Después de sus conferencias e intervenciones en discusiones sufría ataques de angustia. Además se daba cuenta solamente en el análisis que su actitud cordial y protectora para con mujeres más débiles que ella, a las cuales ayudaba siempre en cualquier dificultad, tenía también un carácter obsesivo. El análisis esclareció, que su femineidad era aparente y le servía de máscara para protegerla de una venganza imaginada. En las fantasías de su primera infancia había destruido el interior de su madre, para robarle el pene del padre. Más tarde robó directamente el pene al padre, castrándolo. Su actividad intelectual representaba inconscientemente el pene robado. En su síntoma quiso evitar la venganza materna por su servicialidad frente a mujeres, que representaban la madre para ella. Frente al padre se protegía adoptando una actitud seudofemenina y negando de esta manera su robo del pene. Además su intelectualismo satisfacía a su superyó y le servía contra la angustia, porque le daba la oportunidad de sentirse superior a los padres.
Finalmente la autora plantea el problema interesante, como se puede diferenciar entre verdadera y seudofemineidad. Según ella, la mujer homosexual, tanto como la heterosexual, anhela la posesió