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“Supongamos que el destino le hubiese deparado a uno ser un gran pintor, y el azar se complaciera en sumir su juventud en sucias chozas, en establos y cocheras — ¿acaso cree usted que semejante hombre logrará elevarse jamás hasta la limpieza, la excelencia, la libertad del alma? Cuanto más vivamente haya absorbido lo impuro en su juventud, ennobleciéndolo de acuerdo con su naturaleza, tanto más violentamente esto se vengará en él durante el resto de su vida, pues creyendo haberlo superado, todo eso ya se habrá ligado a él de la más íntima manera.”
(Goethe: Wilhelm Meister.)