You do not currently have permission to view the full text for this document. Please sign in to an account with an active subscription or contact support.
Una imagen psíquica cualquiera puede provenir tanto de una estimulación por un objeto real desde el mundo exterior, como de una evocación interior, sin estímulo directo ambiental. Así percibimos interiormente la imagen de una casa, ya por tener dicha casa delante de nuestros ojos y verla, o porque, en ausencia del objeto, por motivos varios, fantaseamos con ella. Ahora bien, para orientar debidamente nuestra conducta es imprescindible saber distinguir la imagen que responde de un modo directo a la realidad exterior de la imagen fantaseada. O sea, concretamente, hay que separar la imagen de la casa que vemos de aquella otra que nos figuramos.
Tenemos, pues, que establecer ciertas diferencias entre las imágenes psíquicas exógenas y las endógenas. Al aplicar estas diferencias a las imágenes citadas, con la finalidad de valorarlas, efectuamos el denominado juicio de realidad, y llamamos real o imagen real a la que procede del estímulo exterior y no real a la estimulada interiormente.
La diferenciación entre imágenes exógenas y endógenas no se establece sencillamente por su distinta intensidad o corporeidad, ya que hay percepciones del exterior débiles y confusas que, sin embargo, podemos separar netamente de otras de origen interior, pero más precisas a nuestro psiquismo. El juicio de realidad debe descansar sobre diferenciaciones psíquicas de otro tipo.
Se admite corrientemente en psicoanálisis, que el juicio de realidad de