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Melampo fué el médico más antiguo de la leyenda griega, hasta Homero le conocía como un personaje de épocas muy lejanas. Entre sus enfermos se halla Ificlo a quien curó de impotencia genital.
Era hijo de Amitaón y vivía en las afueras de Pilos. Frente a su casa crecía un roble en el que unas culebras habían construído su cubil. En una ocasión dió humana sepultura a dos culebras que sus sirvientes habían matado y protegió con esmero a sus crías. Una noche, mientras se hallaba dormido, éstas en prueba de agradecimiento, lamieron sus oídos otorgándole el don de comprender el lenguaje de los animales, especialmente el de los pájaros. Con el tiempo llegó a ser un famoso profeta y médico, un discípulo de Apolo (1).
Tenía un hermano menor llamado Bías que deseaba casarse con su prima Pero, hija de Neleo rey de Pilos. Mientras le ayudaba a llevar a cabo sus propósitos, Ificlo fué a consultarle en calidad de enfermo. Esta narración fué hecha por Homero (2) y complementada posteriormente por otros dos escritores (3).
Neleo, “el más arrogante de los hombres” deseando sustraer a su hija de la horda de pretendientes que la asediaban estableció que sería el afortunado aquel que pudiera recuperar el ganado que poseía Ificlo y que afirmaba se lo había robado a su madre Tiro; otros relatos dicen que había sido robado por Filaco, padre de Ificlo. El ganado se hallaba en Filace,